La salud no depende de dietas extremas, sino de pequeñas decisiones diarias. Aquí tienes cinco hábitos respaldados por la ciencia.
La actividad moderada y constante es más efectiva que el ejercicio intenso ocasional.
El descanso regula las hormonas del hambre y mejora el metabolismo.
A veces la sensación de hambre es, en realidad, sed.
El fiber sacia y estabiliza los niveles de azúcar en sangre.
Los líquidos azucarados son la principal fuente de calorías vacías.